No sabemos cómo ni por qué pero los japoneses tienen de los mejores consejos de belleza, basta con voltear a ver sus pieles descansadas, brillantes y muy blancas para comprobarlo.

En esta ocasión te queremos presentar una de las técnicas escondidas que los japoneses utilizan para mantener una piel descansada, estirada y fresca, sin la necesidad de utilizar un montón de químicos agresivos, se llama Kobido, que significa “antiguo camino hacia la belleza” y es también conocido como el lifting japonés.
Se sabe que es una técnica que era utilizada por los antiguos samuráis que tras una larga batalla, relajaban sus mentes, cuerpos y rostro con pequeños golpecitos. Esta técnica se mantuvo secreta de maestro a alumno hasta que una emperatriz en 1472 se percató de cómo la piel se mantenía luminosa y fresca cuando se realizaba, por lo que pasó a ser un procedimiento de la realeza que sólo unos pocos privilegiados podían probar, hasta que salió a la luz y se expandió por toda Europa.
Pero, ¿exactamente cómo es este procedimiento?
Se comienza preparando la piel de la cara y el cuello con una buena limpieza y drenaje para eliminar los toxinas. Para relajar los 16 músculos de la cara, se hace un masaje elevante que permitirá la correcta oxigenación, favoreciendo la producción de colágeno y elastinas de forma natural, ayudando a suavizar las líneas de expresión y arrugas.
El siguiente paso es el más conocido de esta técnica y se basa en dar ligeros y constantes golpecitos sobre toda la cara, ayudando a oxigenar la piel y provocando el tan buscado efecto lifting.
Así de manera natural encontrarás los resultados que muchas veces buscamos en un montón de químicos.
¿Qué beneficios tiene?
Este masaje tiene beneficios inmediatos:
- Al momento la piel luce notablemente más luminosa y radiante.
- Es muy relajante.
- Estimula la producción natural de dos proteínas sumamente importantes para mantenerse joven, la elastina y el colágeno.
- Aporta oxígeno y nutrientes.
- Alivia dolores de cabeza, migraña, cefalea, bruxismo, y disminuye el estrés.
- Libera las contracturas del tejido muscular, por lo tanto, evita la rigidez facial.
- Ayuda a reducir el cansancio de la vista por la exposición a las pantallas y favorece la vista por la estimulación en las zonas cercanas a los ojos.
Además, cada punto del rostro refleja una zona del cuerpo. Ilustración de Ana Laura Pérez.
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